lunes, 26 de noviembre de 2018

BAJO LOS CIELOS DE ASIA

"Bajo los Cielos de Asia" es un libro de Iñaki Ochoa que relata una preciosa época de su vida, toda centrada en el Himalaya. Podrás disfrutar y vivir con su lectura algunas ascensiones, e incluso puedes imaginarte en algua de ellas.
Fundación SOS Himalaya. Facebook
Iñaki fue un alpinista o himalayista Navarro y guía de alta montaña que ha participado en más de 200 expediciones en el Himalaya. Ahí es poco, casi que podemos decir que pasó su vida allí. Escaló 12 de los 14 ochomiles.
Cuando llegas al final del libro puedes leer el texto que su padre (Iñaki Ocho de Olza Sanz) leyó en su homeje en Julio de 2008. Entonces la lectura se inunda de un absoluto silencio. Es como si de repente todo el mundo callara.
Ahora me pongo a leer "Los catorde de Iñaki" de su amigo Jorge Nagore. Donde parece se va a relatar el impresionante despliegue llevado a cabo para su rescate. Supongo que tal y cómo presentan este libro, y cómo relata su hermano en el prólogo, Iñaki debió ser un gran alpinista, perdón, un gran Himalayista, pero sobre todo una excelente persona.
Si compras este libro, los beneficios de derecho de autor van destinados íntegramente a Nepal "para socorrer a un puñado de niños que no tienen nada". Abajo podrás tener acceso al enlace.

Iñaki tenía por objetivo recaudar fondos para levantar un orfanato par alos niños de Katmandú, un hospital infantil en Pakistán y una escuela en Dharamsala. Falleció a 7400 m de altitud en el Annapurna el 23 de Mayo de 2008, una de las motañas más difíciles de escalar con 8091 msn.

Digo que Iñaki debió ser una gran persona, también, porque antes de su intento de rescate, con él se quedó su compañero y amigo Horia Colibasanu, que permaneció con el, a esa altitud durnate tres días, hasta que fue relevado por Ueli Steck. Iñaki describe en su libro, en varias ocasiones lo que supone exponer el cuerpo a esas alturas. La degradación y el desgaste a que se somete. A su madre le contaba que a esas alturas no hay tecnología que valga para salvar una vida, cuando en ocasiones se sentaban en el salón de casa y les contaba sus experiencias en el Himalaya.
Tanto Horia con Ueli arriesgaron para estar a su lado mientras desde abajo se preparaba el rescate.
Otro alpinista implicado en el rescate, Denis Urko, portaba medicinas y oxígeno para Iñaki y otros 11 alpinistas equipando la vía. Pero murió unas horas antes de que éste llegara.
Nombra también en el libro, y al final en agradecimientos a Myriam García, también fallecida, autora de "Bájame una estrella" libro que me ha acompañado muchísimo tiempo y que recomiendo encarecidamente.

Hay algo especial en esto de los montañeros, y sobre todo en alpinistas. No sabría describirlo ni explicarlo, porque son cosas que uno siente y no puede redactar. Las relaciones, los lazos de unión que pese al paso de muchos años, no se pierden y siguen ahí. A veces, aunque no los veas.

Ya conté una ocasión la primera vez que subía a Gredos con la Agrupación Emeritense de Montañismo. Paramos, en la carretera a recoger a un extraño personaje, con el que después tendría una excelente relación. Y yo que pensaba "¿A dónde iría el loco este, sólo hacia Gredos? Qué cague..." Pero cuando le fui conociendo me enseñaría tantas cosas que me ayudaron a responder a esa pregunta. Yo mismo he subido decenas de veces sólo a Gredos y otros muchos lugares. Él acabaría pereciendo en los Alpes.
Mis primeros piés de gato.
A mi todo lo que rodea a este mundo me trae buenos recuerdos. La gente que ha pasado por mi vida, los que he conocido, los que me reencuentro, mis inicios, esos primeros crampones de correas Camp, y esos pies de gato "free Climbing Crack", que me regalaron mis padres en tras un viaje de quimio a Madrid, fueron, quizás la señal de lo que vendría después.




..si puedo organizarlo y si todo va bien en el Dhaula y el Annapurna, (a donde iré la próxima primavera), entonces creo que en diciembre del año que viene (2.007) saldré en bicicleta hacia Katmandú.
12.000 km en tres meses. Después intentaré escalar el Kanchenjunga, que podría ser el que complete los catorce. Tras bajar a Katmandú volveré a casa corriendo 50 km por día durante los siguientes 6 meses siguiendo el mismo recorrido que a la ida en bici ¡En navidades del 2008 en casa!
La idea no es hacerme muy famoso sino empezar a devolver a los niños de Asia lo mucho que me han dado en forma de aprendizaje, llamando la atención sobre sus necesidades y recaudando dinero para repartirlo por allí, en un orfanato de Katmandú, en un hospital del norte de Pakistán y en una escuela de Dharamshala, donde los niños tibetanos están exiliados… los tres países por donde yo me he movido…
…el proyecto se llamaría SOS HIMALAYA…
https://soshimalaya.org/


domingo, 25 de noviembre de 2018

SIERRA DE PEÑAS BLANCAS


La tarde del viernes parecía tener buena pinta.

Tenía algo de tiempo por la tarde y decidí echarme un rato, corto y desplazarme a las cuatro de la tarde dirección Alange.
He realizado tantísimos kilómetros corriendo y andando por aquella sierra entre Alange y la Zarza, que llegó un momento que empecé a aborrecerlo.
Por Septiembre del 2017, después de 3 meses absolutamente parado, empecé de nuevo a buscar nuevas zonas por la que caminar, y a veces, correr cuando pudiera. Quizás por la previsión de intentar preparar una actividad de esas largas, por las que a muchos de nosotros nos dicen que no estás muy bien de la cabeza. 70-100 km corriendo por unas cuantas cuestas de pequeños y, a veces, no tan pequeños montes. Pues eso, que buscaba enlazar unos y otros sitios por donde llevar a un grupo de corredores. Aquello lo aparqué de nuevo, y lo cierto es que eran zonas bastante chungas por las que ir en invierno, sobre todo por la umbría.
Este fin de semana hemos participado en Geodisea 2018 en el Geoparque de Villuercas-Ibores-Jara. Allí nos han dado un "curso" de Orientación, para que cuando vayamos al monte todos podamos orientarnos, entre otras cosas, gracias a la umbría... bueno y otros muchos trucos que te lleven a una torre eléctrica. Esto a priori, parece sencillo, pero si tenemos en cuenta la velocidad a la que nos desplazábamos (unos 70.000 km/h) la cosa se complicaba. De hecho, esta mañana nos hemos levantado con algo de mareo...
Parece mentira que a una hora de casa, conozcamos tan poco esta zona, pero estoy seguro que empezaremos a frecuentarlo más. Objetivo de Geodisea conseguido, ¡¡volveremos!!




Pero a lo que iba. La umbría de la sierra de La Zarza.

Resulta en ocasiones casi imposible caminar por esta vertiente de la sierra, una vegetación espesísima y grandes roquedos y pedreras cubiertas de musgo y empapadas, hacen que adentrarse en esa zona, pese a estar a poco más de 300 msn se puedan convertir en una verdadera aventura. Me encanta porque somos pocos los animales que nos movemos por allí. Puede que no vaya rápido, puede que no acumule mucha distancia, ni desnivel, pero acumulo una cantidad de satisfacción, entretenimiento, disfrute y diversión, que esas horas de espera se me hacen más lentas.

Es triste cómo en los tramos más comunes, y sobre todo, los más peatonales, como los senderos PR-BA 47 Peñas Blancas o La Ruta del Arte Rupestre, otros animales, pero en este caso, un toque despectivo, rompen cada vez más los senderos con sus máquinas de dos ruedas. Ya hay zonas en las que es imposible pasar a pie sin correr algo de riesgo.
Pero no sólo esta zona de umbría es la que merece la pena. En la zona de solana (o sea cara sur, como diría nuestro amigo el geomático) puedes encontrarte tramos tan espectaculares como grandes pedreras donde en ocasiones dudarás si estás en esta sierra o a dos mil metros. Mucho más en esta época, otoño/invierno cuando acumule frío y humedad. En verano correrás el riesgo de encontrarte con algún que otro bichillo que puede resultarte incómodo.

Pues mientras espero, seguiré paseando sus laderas, crestas, roquedos, incluso trepando por sus tumbadas paredes de adherente cuarcita.












viernes, 18 de mayo de 2018

ULTRA TRAIL DE SAO MAMEDE - PORTALEGRE

I UTSM 2012
Lo normal es que a esta hora ( son las 20:40 del 18 de mayo) esté de camino a Portalegre, quizás a esta hora ya debiera haber llegado, e incluso haber recogido el dorsal. Me falla un poco la memoria en cuanto a las horas, quizás a esta hora debiéramos estar cenando. He cenado de todo antes de esta prueba. Pasta en las primera ediciones, espetos de ternera en algunas otras, e incluso cualquier guarrería que compraba en el supermercado cerca del Estadio dos Assentos, desde donde se hace la salida.
Lo normal es que un día como el de hoy, estuviera con algo de nervios. Recuerdo mucho más los de la I Edición, que encima, salía a las 4:00 de la mañana. No pegué ojo en el rato que intenté dormir dentro de mi Carnival, casi sin saber a qué me enfrentaba, y con algunos participantes pasando de vez en cuando a por sus dorsales. Después, la hora de salida cambió a las 0:00, mucho mejor.



II UTSM 2013
Retengo en mi memoria, imágenes que nunca olidaré. Recuerdo llegar en la primera edición a las Antenas, en Sao Mamede, había un control y avituallamiento, al que llegabas después de una tormenta, y con un viento tremendamente frío que te hacía bajar la temperatura del cuerpo en segundos. La ambulancia bajaba a muchos afectados, por hipotermia, supongo. Yo apenas paré 20 o 30 segundos, porque mi cuerpo tiritaba. Otros años la salida ha sido brutalmente calurosa, y en algunos tramos el polvo que desprendían las pisadas del ejército de corredores, casi no te permitía ver el camino.

Alegrete siempre ha sido especial. Entrar por esa calzada empedrada con sus luces en el suelo, y la inmensa recepción del PAC. Esa bajada a la plaza siempre me erizaba la piel de los brazos.
Nunca me asustaron los montruos que D. Quijote vería. Esos molinos que giraban con todas sus fuerzas en el principio de la madrugada, como queriendo amedrentarte.
III UTSM 2014
El Sever. No podría imaginarme el UTSM sin cruzar el Sever. Porque a parte de ser un río del que conozco muchos tramos, fue mi primera cita con ACP desde Portagem a Nuestra Sra daPenha, porque me motivaba una barbaridad encontrarme, año tras año, a Chisco. Porque ese verde sólo se ve allí.

Cuando estaba estudiando en Cáceres, solíamos ir a escalar a Puerto Roque, y antes de volver a casa, siempre tomábamos un café o Ucal quente después de comprar una hogaza en Marvao. Y es que la imagen más emotiva de estos 6 años la tengo cuando entraba por una de las cancelas de la muralla y vi a mi padre, Belén y los niños allí. Ese año estuve más de una hora con ellos descansando en el PAC.
Siempre pensé que todo estaba hecho desde Marvao, pese a quedar siempre lo que era más duro. El calor y el sol. La soledad de un desfile de corredores tan extendida en la que, a veces, costaba encontrarte con alguien. La dureza de la calzada de Nuestra Sra da Penha de Castelo de Vide. Cómo recuerdo ese Pingo Doce, donde hacíamos la compra semanal desde Valencia de Alcántara, y de paso unos pasteles de nata...
IV UTSM 2015
Desde allí el objetivo estaba en esa antena camuflada como si de un pino se tratara. Esa era la referencia. Desde allí al magnífico PAC del 90 aproximadamente (Convento da Provença) era poca cosa, salvo por la aridez del terreno, pero ahí ya podías decir que el UTSM estaba casi en tus manos, aunque allí he visto quedarse a mucha gente, pero yo siempre iba con la idea de que estaba conseguido, desde allí nada me iba a detener. Y ahí hay gran parte del éxito de esta prueba, era una dura guerra psicológica, contra tramos de asfalto y caminos secos, contra alguna rampa cortamente interminable, los 10 últimos kilómetros más duros, sobre todo en las ediciones de calor.

Pero de repente te encontrabas cruzando el paso peatonal bajo la carretera, desde el centro comercial hacia el Estadio dos Assentos, giro a la izquierda y una vuelta sin perder de vista ese arco con forma de suela de zapatilla de trail con hojas. Ese pasillo de macetas que te lleva directo al arco de llegada, que te hace finalista (no finisher, porque me gusta más finalista, como pusieron desde el 2015 en la medalla de corcho).

V UTSM 2016



Ahí acababa el UTSM y empezaba a soñar con el siguiente.

Todo este año he estado soñando con el séptimo. No por ser el séptimo. Sólo porque es UTSM, porque esta carrera o la sientes así o no te llama tanto la atención. Y quizás, si lees esto, no lo entiendas, porque quizás no hayas estado allí 6 años seguidos. Quizás no lo entiendas porque no valores ciertos aspectos de esta organización. Quizás no entiendas, ni si quiera, por qué repetía años tras año este prueba. Quizás, haya momentos que yo tampoco lo llegue a entender. Pero un año sin UTSM, para mi no es un año normal.
VI UTSM 2017
Fin.






sábado, 10 de marzo de 2018

Media Maratón de Mérida 2018. Reflexiva


Ya es habitual correr la Media Maratón de Mérica, y no sólo por ser en casa, si no por el gran ambiente que reúne el recorrido de estos 21 km por la ciudad en diferentes puntos, pero es cierto, en pocas ciudades en las que he corrido (también es cierto que hago pocas carreras de asfalto) hay un ambiente tan familiar.
En especial, la salida del puente romano nada más empezar, la salida del circo Romano, Calle Marquesa de Pinares, Parque del Acueducto de Los Milagros, Avd José Fernández Lópes, Puente Lusitaania,  Avda de Las Américas, De nuevo el Puente Romano, Salida del Teatro Romano, Plaza de España, Arco de Trajano... vamos que la gente, o corre mucho para estar en varios sitios a la vez, o es que toda la ciudad sale a animar a los corredores (Y si no que se lo digan a los del cencerro y bandera pirata!!).
Estas cosas hacen grande a una carrera, mucho más allá de la propia organización, que creo que siempre está a la altura.

Este año ha sido una carrera más reflexiva que otra cosa, en la que he podido disfrutar de cada metro que corría, en parte por el simple heho de poder correr y por otro lado por la cantidad de ánimos que he recibido durante el recorrido de tantísima gente, mucho más de lo que pudiera imaginar. Pero también por las distancias recorridas en los entranamientos realizados días antes ( los cuales no he realizado para preparar esta carrera, de hecho no me gusta decir entrenar, me gusta más salir a correr simplemente).

Fui sólo práctiamente desde el km 11, antes tuve la compañía de Sergio. Durante todo el recorrido, sin querer, mantenía una sonrisa, al menos dentro de mí, de emoción, de alegría. Porque recordaba los días atrás desde Trilhos dos Reis, mi última carrera. Y entonces empezaba a analizar los amigos que han estado a mi lado desde Mayo del 2017, pocos, por cierto. Los que me han demostrado que estaban ahí simplemente porque les apetece que echemos un rato juntos, sin esperar nada a cambio, sólamente por pasar uun buen entreno. Y es que a todos nos gusta saber de vez en cuando que estáis ahí a nuestro lado, que podemos contar con vosotros. A veces basta un simple mensaje de móvil, aunque estés lejos.
Me encanta correr (mucho más por el campo o montañas) pero me he dado cuenta en estos años, de que este "mundillo" tiene de todo, como todo. Egóístas y generosos, discretos y protagonistas, naturales y simuladores, todo tipo de personas, algunas necesarias y otras accesorias. Y lo bueno de esto es que tú eliges, porque nadie, es imprescindible.

Así que estos últimos meses me han ayudado, sobre todo a saber quienes están ahí al lado y por qué, lo que me ha alegrado mucho a aclarar mi perccepción de algunas personas, porque al principio me entristecía, incluso me decepcionaba (igual qe yo mismo a otros) pero hoy me alegra. Nunca es tarde para conocer la realidad.

En la carrera salí con Raúl y Gaviro con la idea de acompañar a Falcón con el globo de 1h45' que me parecía un buen ritmo. Me sorprende lo difícil que debe ser llevar y marcar uun ritmo en una carrera con la de Mérida y lo fácil que lo hacen algunos. Nos costó pillarle entre la cantidad de gente que había, pero en 3 km conseguimos alcanzarle. El ritmo era más o menos bueno y lo llevaba muy bien, y casi sin quererlo mantuve un ritmo un poco más ligero que mantenía bien y con el pulso relativamente bajo.

Ese ritmo lo conseguí mantener hasta el final, y acabar en 1h37', sin negar que algo cansado acabé.

El ambiente en la llegada era espectacular.

Más a tener en cuenta y culminar con mi reflexión, reunirte y encontrarte con los que en alguna ocasión fueron compañeros de carreras en algún lugar en esstos últimos 7 años, y que no olvidan, como yo, las distandias compartidas en alguna carrera o entreno. Desde Villanueva, Miajadas, Cáceres, Badajoz, Almendralejo, Plasencia...

Pues esto es correr también, pensar y conocer la verdadera  realidad, porque cuando corres, a parte de mirar y observar tu alrededor, también te da para meditar.
AAA

Relive 'Carrera a la hora del almuerzo'

AAA






http://www.mediamaratonmerida.com/


domingo, 18 de febrero de 2018

Primeras carreras- Trail Iberlince y Trilhos dos Reis

TRAIL IBERLINCE - BARRANCOS

Pues si, aunque ya hace un tiempo de esto, ya he vuelto a participar en un par de carreras, con la misma filosofía de siempre, pero distancias cortitas, y es que de momento no doy para más... bueno casi ni para estas, pero al menos ahí estoy.
Empecé con la gran prueba que organiza Ico Bosa en Barrancos, la que anteriormente se llamaba Trail de Barrancos y ahora es Trail Iberlince. Una carrera en la que he podido ver el avance y mejora en los tres últimos años. Cada vez más espectacular. Es el más claro ejemplo de que donde parece no haber nada de montaña, se acaba sacando una durísima carrera. Ya lo fue en el 2016 cuando participé en el trail largo, como este en el corto. Una carrara donde parecen no acabar las rampas, bueno, si, por unos instantes pensarás que ya se acabó, pero entonces es cuando te acercas a la casa de Ico, y vuelve la fiesta.

Parecía ir muy bien en los primero 5km, y llevaba un ritmo que a mi mismo me sorprendía, pero claro, a partir del 10, todo empezó a ser sufrimiento mezclado con agobio. Lucha de mente y cuerpo que en ocasiones podía carecer de sentido. Pero a pesar de todo, quería llegar al final, aunque por instantes me arrepintiera de estar allí.
Empezaban a dolerme las piernas, los brazos, los pies... y hasta la cabeza. Incluso hubo momentos con ganas de llorar. Quizás por la impotencia que sentía de ver que hacía unos meses (8 en concreto) era capaz de correr 100km en unas 12 horas, y ese día sufría para hacer 15km.
Lo que nos llegamos a degradar.
La llegada fue tremendamente emotiva, como siempre lo ha sido en Barrancos.
Agradezco enormemente a Ico la oportunidad de invitarme a volver, Felicitarte por esa organización tan perfecta, y por tener en cuenta siempre todos los detalles. De ofrecerme su carrera para sentir que aún soy uno más, de estar con vosotros allí y recibir el calor de los compañeros de este deporte. Pese al tremendo esfuerzo que me llevó acabar, me alegré de volver a estar vivo.
La cara opuesta es también volver a la realidad de no poder estar junto a vosotros en las pruebas que de verdad me gustan, de volver la UTSM, por ejemplo.

EDICIONES ANTERIORES
III TRAIL TRANSFORNTERIZO BARRANCOS
IV TRAIL TRANSFRONTERIZO BARRANCOS



TRILHOS DOS REIS-PORTALEGRE


En enero José Presado me volvió a dar la oportunidad de estar un año más allí, en la prueba mítica de Trilhos dos Reis, en Portalegre. Ser otro de los fijos a esa magnífica carrera y con otra organización de 10. Trilhos dos Reis, para los que solemos hacer el UTSM, nos permite correr de día por ese lado de la sierra de Portalegre. La Sierra de Sao Mamede que me vio nacer en estos restos de 100km. He estado en todas las ediciones del UTSM y en todas de Trilhos dos Reis (Antes Trail Vicentino), y sigue siendo una de mis zonas.
José Presado, tiene una particular forma de organizar carreras. De el aprendí que las carreras con público en el recorrido, la hacen más amena, entretenida y alegre. Si, Trilhos dos Reis es una carrera alegre, divertida, con teatro y música. Es una carrera única que nunca dejará de sorprenderte. Espectacular cómo ha crecido esta carrera desde aquel Vicentino del 2014.

Esta vez, me encontré mucho mejor, no se si sería algo psicológico, estar tan rodeado de amigos o que quizás me pilló un de día mejor forma. Me lo pasé como los indios, disfruté como al principio, casi como si no huniera pasado nada. Me tiraba por esas cuestas abajo como si se acabara el mundo tratando de no golpear la cabeza con las ramas de la selva, y conseguía subir esas durísimas rampas con un ritmo aceptable. Volvía a notar la sonrisa en mi cuerpo en cada tramo complicado. Me alegré de estar allí. Incluso días después, cuando aún padecía de esas agujetas que sólo aparecían en carreras como La Covatilla o Ultra de Gredos.
Enhorabuena José Presado y compañeros por esa carrera que debe estar en el calendario de muchos corredores, por no decir todos, no sea que el año que viene no encuentre hueco...
Gracias amigos portugueses, por darme la oportunidad de seguir entre vosotros.

miércoles, 18 de octubre de 2017

ULTRAIL LA COVATILLA "MODO ESPECTADOR"

ULTRAIL LA COVATILLA
El pasado fin de semana se celebró la segunda edición del Ultrail La Covatilla, carrera en la que perticipé el año pasado y en la que disfruté de lo lindo, por ser una carrera dura y técnica, y pocas coo esta hay cerca de aquí, sobre todo después de la desapaarición del Ultra de Gredos.
En esta ocasión no podía correr, ni estaba preparado físicamente, ni razonablemente no debía someterme a estas alturas a un esferzo de semejantes características.
ya llevaba varios días con el deseo de subir, al menos a verlo, y dudaba si anímicamente me vendría bien, o la tristeza de enfrentarme a la realidad de no poder participar junto al resto llegaría a ser contraproducente.
  Pero lo cierto es que cuando a uno le gusta la montaña, lo mejor es ir hacia ella.
La noche anterior lo pasé casi con los nervios típicos de una carrera, dormir poco y dar muchas vueltas por la cama. Así las horas pasaban despacio, demasiado despacio, hasta que finalmente los movimientos de muebles y cubos de fregona de la vecina del tercero me dijeron "márchate ya" a eso de las cinco de la mañana.
FERNANDO-GUERRA-YO
Tenía todo preparado, salvo un bocata de pechuga de pollo empanado que me hice en unos segundos, y a oscuras, en la cocina, para no despertar al resto de personas normales que habitaban la casa.
A estas horas un viaje resulta aburrido, y lo que más deseas es llegar cuanto antes. Así, me dirigía directamente hacia la primera plataforma, pero cuanto atravesaba la ciudad de Béjar por la antigua nacional, me doy cuenta de que la salida al maratón, aún no se había dado. Aparco y con tremendos nervios, me dirijo hacia el parque donde están la decenas de corredores dispuestos a enfrentare a los 37km. Eché a correr para intentar ver la salida, y a algunos compañeros. Se aceleró el corazón, no sentí mucha envicia, si bastante emoción. Yo haré mi particular carrera en unos minutos.
Dejé el coche en la primera plataforma, poco después de Candelario, antes del Travieso, y empecé a caminar cuesta arriba. Mira que he estado veces por aquí, pero creo que jamás había subido en verano hasta arriba. Al menos no recordaba tanta "tierra", sendero o camino. Y sobre todo tanto hito!!!
Empecé a encontrar algunas marcas de la carrera, hasta el travieso, allí tenía dos opciones, ir directo a Hoyamoros y después volver por el mismo camino, o subir directamente a la cuerda del Calvitero, esperar allí al paso de la carrera y después moverme hacia el Torreón desde el Canchal de la Ceja.
Me decidí por esta segunda opción.
Acertada.
JAVI-JAVI-PACO (B-TRAIL)
Llegué con el tiempo justo de encontrarme con uno de los mejores momentos en mucho tiempo.
Descendí un poco en dirección a las lagunas del Trampal y al recuperar altura me encuentro con dos enormes amigos, Fernando y Guerra. Y los  tres nos fundimos en un abrazo y nos echamos unas fotos. Traté de contener la emoción de ver que estoy -pero no- en esta carrera. Traté de disfrutar de la oportunidad de encontrarme en parte de una de mis aficiones favoritas, e estar allí arriba, de volver a estar moviéndome por esas montañas.

Disfruté y me sentí feliz.
Muy feliz, tanto que no sabría cómo describir.
Definitivamente sentí que, otra vez, volvía a nacer.
Porque sólo si estás vivo, tienes la oportunidad de disfrutar de lo que realmente te gusta.
Y tengo claro de querer disfrutar.

Pero la emoción se reavivó cuando tras dejar a Fernando y Guerra, vuelvo a remontar en dirección de nuevo a la cuerda del Calvitero y al llegar de nuevo arriba, puedo distinguir una pequeña figura y otra un poco más grande que me resultaban familiares. Y allí apareció mi tocayo Javi con Paco. Esa pareja inseparabele que resulta ser la envidia de muchos. porque ¿a quién no le gusta tener una compañía tan incondicional como la que ellos se regalan? Hace tantosa años que conozco a Javi como años llevo haciendo ultras, y es que a el lo conocí entre el km 10 y 20 del primer UTSM y desde entonces hemos coincidido en buenas grandes. Admiro su forma de ver la vida y disfrutar de este deporte.

EL CALVITERO (2.401m)
Al fondo El Torreón (2.398m)














De nuevo vuelvo a remontar en busca de Juanfran en dirección al Canchal Negro y en el camino muchos me reconocen y me llaman y saludan. A veces me daba la vuelta y les acompañaba y animaba.
Desconozco si llegarían a acabar la carrera, mi deseo era que así fuera y disfrutaran del éxito, les transmití algunos consejos  me volvía a dar la vuelta.
Por fin encuentro a Juanfran que viene solo, sin Raúl, y le acompaño hacia la bajada a las lagunas, pero mi itinerario e desvía para seguir hacia el Calvitero (2.401m), Canchal de la Ceja (2.428m) y después el Torreón (2.398m), previo paso por el ya mítico Tranco del Diablo.
A lo lejos veía a Javi y Susi como un tiro de camino hacia una nueva victoria extremeña en el Ultrail.
En el Torreón esperé cerca de cuarenta y cinco minutos esperando a Juanfran para acompañarle hasta la primera plataforma, mientras me alimentaba con un buen bocadillo de pechuga de pollo empanado, que me supo a gloria. nunca he sido de llevar geles, y ahora menos, con eso de que tengan cafeína.
La bajada a Hoyamoros, sigue siendo un espectáculo, y el resto hasta "mi meta" fue tranquila con la compañía de mi paisano, el de la copi.
Emocionante fue también llegar hasta la pandilla Pirata en la primera plataforma. Incluso me legaron a animar a mi. Qué familia más grande. Qué bonito es tener gente que te acompañen de esta forma tan incondicional.
Qué bonito es saber que aún, en algún rinconcito, aún se mantiene vivo el espíritu montañero, que a veces me da la sensación de que se pierde con tanto evento deportivo.
Allí acababa mi misión de acompañar a Juanfran, ya sólo me quedaba disfrutar de su llegada y de la envidia -sana- de no haber podido ser uno de los participantes, de sentir esa sensación inexplicable de acabar una carrera, pero sin duda, disfrutando de superar la mía particular.
Porque no os quepa la menor duda de la inmensa felicidad que sentí al montarme en el coche de vuelta a casa.
Cada segundo recordaba cada paso dado durante el día, de cada carrera que disfruté en tanto años. Recordaba la buena gente con la que me he cruzado en este tiempo. Valoraba a cada uno de ellos. El abrazo y  la cara de sorpresa al encontrarnos allí arriba. su alegría de volver a vernos.
Eso, amigos, me dio un enorme empujón anímico. Porque esos son los valores que yo quiero.
Por eso, de verdad, os doy las gracias.



Por cierto, el domingo siguiente participé en mi primera carrera de 10k con Belén disfrutando los de de lo lindo. Entramos, segundo (yo) y tercera (Belén), si, empezando a contar por atrás, pero el éxito fuer rotundo, somo unos campeones!!!

EL RECORRIDO

domingo, 1 de octubre de 2017

FINDE DE DE VUELTA A GREDOS

Tenía claro que me apetecía echar un rato por Gredos, allí casi empezó mi "enganche" a la montaña, en plan, realmente montaña, hace ya... no recuerdo los años.
En un viaje con la Agrupación Emeritense de Montañismo, alquilamos un microbús y nos desplazamos unos cuantos, en invierno, a echar unos tres o cuatro días.
Agrupacón Emeritense de Montañismo en Gredos
En ese viaje realicé mi primera ascensión al Almanzor (2.492m) y recuerdo perfectamente que estuve cerca de media hora en la Portilla del Crampón, cargada de nieve, como casi no la he vuelto a ver en años. Nos aseguramos con un cordino, que apenas llegaba al último paso. Llevaba mis botas Boreal de color verde, cramponables, pero de treking. Después ya me hice con unas Mali y las míticas Kamet Enduro. También llegué a portar unas Bestard de piel...sin dejar atrás is Koflach "Viva Soft" de plástico. Ahora, parece que sin las Sportiva Nepal, casi no podemos hacer mucho.
Recogía a Antonio a las 16 en Cáceres y el tirón nos plantamos en la plataforma, previo pago de la "tasa" de la barrera de 2,50€, la primera vez que pago para acceder.
Preparamos el material, cuerda, friends, empotradores, casco y arnes, y vamos marchando a buen ritmo hacia la laguna. en 1h30 estamos soltando las mochilas en la "terraza" del Elola.
La alegría de volver
Entonces entramos en la duda de qué hacer el Sábado, si sólamente patear, o darle a alguna vía de escalada, y es que tras revisar los croquis que nos facilitaron en el refugio, nos entró un considerable canguelo al no encontrar mucho de nuestro agrado... y de nuestro nivel. Así que decidimos hacer la mochila con algo de material y acercarnos al tercer hermanito. Allí ya decidiríamos.
A las 7:30, después de casi dormir alguna hora, gracias a los brutales ronquidos de alguno de los que allí "descansaban", desayunamos, pan tostado y mantequilla, y nos pusimos marcha a la Portilla de los Machos.
Hacemos la subida con calma, y mirando hacia arriba, observando cada uno de los hermanitos, y tratando de decidir por dónde acceder.
Tomamos la portilla de los Hemanitos, y empezamos una escalada sencilla, en la que decidimos encordarnos y meter algún seguro, no tenía dificultad, pero después de tantos años sin escalar nada, la seguridad que nos proporcionaría era necesaria.
Empezando aventura
Después del primer largo, empezamos una escalada un poco más vertical en la cara suerte, con algún paso algo más complicado por el patio a nuestros pies, no por la dificultad del paso en sí, que no sería más de -IV, pero pronto empezó un fuerte viento y lluvia, que no nos hizo pensar dos veces en la retirada, eso, unido a que sólo llevábamos una cuerda de 65m.
Entonces replanteamos, descendemos y volvemos a subir dirección a la Portilla  de los Machos, allí el viento pegaba bastante fuerte, con rachas que te obligaban a agacharte para alcanzar algún agarre con las manos.
Empezamos el Cuchillar de Navajas dirección al Sagrao, con unos pasos bastante aéreos y que hace unos años, no nos atrevimos a realizar, en invierno, y en esta ocasión le dimos con bastante seguridad, aunque con cierto respeto. La caída era considerable hacia el inicio de la Portilla Bermeja.
La cresta es espectacular, con unos pasos realmente bonitos, y unas vistas espectaculares. Aún nos genera alguna duda ascender a algunos picos de la zona. Supongo que Antonio querría controlar mi excitación, previa petición de Belén, y que no hiciera "barbaridades" que pudieran volver a darnos el susto.
Los Hermanitos y el Almanzor
Al finalizar el Cuchillar, los espectaculares Cubos colocados tras el Sagrao, nos generan una increíble imagen, de esas que perduran en la mente. ¿Cómo llegarían a colocarse esos cubos de una manera tan equilibrada y perfecta? Parece que alguien llegó a colocarlos en esa posición perenne.
Bajamos a la la portilla Bermeja y ascendemos hacia el Pollo, para aparecer en la portilla del Crampón por la parte de atrás, permitiéndonos de nuevo unas espectaculares imágenes. Este itinerario no lo había realizado nunca, y fue realmente un acierto ir por el, ya que antes dudábamos si seguir hacia el Alamanzor o bajar directamente al Refugio.
Ya que pasamos a los pies del Almanzor, decidimos hacer cima en el, y no fue algo de los que nos sintiéramos demasiado orgullosos, porque nos decepcionó enormemente los lavada que estaba la piedra, consecuencia de las múltiples ascensiones. Los pasos, relativamente delicados, llegaron a costarnos algo más de lo esperado, sobre todo al descender, y constantemente nos preguntábamos, ¿cómo puede llegar a haber gente tan irresponsable que ascendiera con las zapatillas de calle?.
Tras bajar nos dirigimos a la derecha para terminar por el Cuchillar de Ballesteros, otro gran descubrimiento para mi, que si hubiera llegado a realizarlo alguna vez antes de esta ocasión, no lo estaría reconociendo.
En Cuchillar de Navjas
Finalmente la bajada hacia el Refugio lo realizamos por la canal de los Geógrafos, que tiene una zona espectacularmente encajonada entre paredes. Entonces empezó a llover, y en esta ocasión con algo más de fuerza, pero ya estábamos llegando, y pudimos, incluso, trotar un poco para llegar antes al refugio.
Recogida del material y esperar a la cena.
Después de tanto esperar, llegamos a rajarnos y quisimos volver esa misma noche a casa, puesto que la mañana del domingo se presentaba bastante lluviosa. Pero ante el riesgo evidente de perder el importe de la reserva del refugio, decidimos dar un paseo por la laguna y esperar a la cena. Lentejas y filetes con salsa de tomate.
Mientras cenábamos, llegaron Inés y Juanfran, así que después de la cena pudimos echar un rato en la "terraza" del refugio antes de irnos a dormir, y soportar de nuevo las vibraciones de la respiración de mis vecinos de habitación, el Morezón.
El domingo amaneció como era previsible, lloviendo, y no precisamente suave, así que recogida de todo el material con cierta prisa y en 1h20' nos plantamos en el coche, completamente calados.

Plaa del Moro Almanzor.
Pese a la bajada moral, de sentir que no estoy nada en forma, de ver cómo he perdido tanta fuerza como tenía antes, he de reconocer que he disfrutado como pocas veces. Las imágenes que se grabaron en mi mente en tantos puntos por los que pasamos, hicieron de esta salida una de las más bellas que he vivido en Gredos. Será por sentir que vuelvo a uno de los lugares que tanto he visitado y en los que aprendí tanto.
El volver a recorrer algunos pasos de las dos ediciones del Ultra Trail de Gredos, no me supusieron excesiva "pena" de pensar que no volvería a hacer una carrera de esas, porque sentía, que aunque de otra manera, seguiría disfrutando de ello.
Porque sentía que volvía 7 años atrás, cuando la montaña era lo que es, una montaña, y como tal hay que disfrutarla.